poetas y poetisas

Retrato de un adiós

Retrato de un adiós

 

Los días se me fueron como arena,
las noches como un río entre los huesos,
no supe más de ti ni de tus besos
y lo único en mi puerta fue la pena.
 
Yo sé cuánto me amaste y que fue buena
la tierra junto a ti con sus sucesos,

hoy nada veo en ella salvo presos

mi adiós y tu partir sin más sirena.

 

¿Qué más te puedo dar, solo en la cena

de nuestro mutuo fin, sin más regresos

que un llanto que en mi piel suena y resuena?

 

Ya un día secaré los

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Balance a ciegas

De todos los alegres, el más triste;

de todos los hermosos, el más feo;

de todos los libertos, el más reo;

de todo lo que vive, el que en ti existe.

 

Así sigo ante ti, pues no perdiste

de todo lo que escribo, ni el correo;

de todo lo que busco, ni el arreo;

de todo lo que amé, ni a ti que huiste.

 

Y te amo todavía y me persiste

de todo lo que doy ser tu recreo,

de todo lo que va ser quien persiste.

 

De todo lo que borro, así me leo;

de todo lo que pierdo,

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A cuatro años y dos meses

A cuatro años y dos meses

 

A cuatro años y dos meses de la hazaña,
yo agradezco aquel encuentro compartido,
la aventura de forjar juntos un nido,

la paciencia en tu blindaje y en mi maña.
 
A cuatro años y dos meses se te extraña,
y no quiero parecer nada atrevido,
solamente te repito y te convido

a alzar del tiempo lo bello que él apaña.

Más hay digno, más hay bueno en esa entraña
de corazones que forja este sentido
y que no nubla ni enturbia otra maraña.

 

Y así pues el no perdernos yo te pido,

ni en

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Invitación a ser

Invitación a ser feliz

 

Te invito a ser feliz, todo es probable,

mas solo la alegría es necesaria,

la estrella de los tiempos se hace paria

cuando en los rostros no halla luz amable.

 

Te invito a condenar al responsable

de tanta soledad y voz precaria,

en tanto que hay más cielo sobre el aria

el canto se hace gris e imperdonable.

 

La calle nos espera, guarda el sable

de tanta confusión involuntaria,

de tanto dato inútil y hasta  inviable.

 

Sonríele al amor, no hay fe sectaria,

sino ésta que hace en todo hasta lo inviable

para verte feliz y

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Los tiempos ciegos

Los tiempos ciegos

 

Gigantes de jardín, celebres legos,

los hombres compusieron la armonía

con leyes y decretos de jauría

en que los indefensos son borregos.

 

Y exclaman con ardor ante el vigía

y advierten del peligro de sus juegos

y esgrimen el favor de los labriegos

que siembran por la tierra poesía.

 

Y matan pues matar ya es sin valía,

quien clama preso fue y quedó sin ruegos,

estiércol del rigor de cada día.

 

Propongo quebrantar los tiempos ciegos

en que con tal poder nadie diría

que estamos todos muertos y sin riegos.

 

22 11 11

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